Una de las principales cosas que me pueden definir es la obsesión por las emociones que una fotografía puede llegar a generar, y esa magia de captar detalles de una manera tan natural. Hace un tiempo empecé a dedicarme al mundo de las bodas, ¡y vaya si me encanta! Para mí el día de la unión entre dos personas es de las cosas más especiales que puedo tener la suerte de capturar. La fotografía me permite colarme en la vida de las personas y fotografiarla como si fuera una película que pasa frente a mí.
Me encantan los momentos sinceros, la naturalidad, la buena onda y, por supuesto, la comunicación. Soy un loco de las aventuras, disfruto haciendo lo que me gusta y, por cierto, adoro el queso: es mi perdición. No hay mayor inquietud para mí que contar historias con mis fotografías.
Hago las cosas un poco diferentes. Vale la pena capturar vuestra historia para que, cuando veáis de nuevo las fotos, sintáis la emoción del gran día. No persigo las fotos «perfectas»: busco momentos reales.
Fotos sinceras, íntimas y reales, también divertidas y enérgicas. Sé que estar frente a la cámara puede ser incómodo, y sé cómo os podéis sentir. Así que os guiaré mientras os fotografío para que todo sea más sencillo y llevadero.